Me hablas....
musitas en la sombra
esperando cauteloso
que abra la puerta
de mi alma.
Te escucho...
apesadumbrada...
sólo has visto mi rostro
y ya me amas.
Te siento...
en la inquietud
de la mañana.
Pasas...
dejando una aureola
de sutil fragancia.
Esbozas una caricia
esperando que me asome
tras los barrotes
de mi ventana.
Besas la brisa
que llega a mi cara,
sonríes esperando mi
llamada.
Lo que no sabes
es que tras la ventana,
se encuentra sumergida
en una silla
mi pobre alma
inválida.
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